Desde Estados Unidos, los compañeros de la CUWIN nos hacen saber como estos días el Senador por Illinois, el Sr. Durbin, abre un debate a la red sobre como se ha de enfocar la desregulación de frecuencias para con ello crear nuevas oportunidades y facilitar el acceso. Ved el vídeo en YouTube.
También hemos visto cosas nuevas, como por ejemplo grandes empresas proponiendo comprar frecuencias por después hacer un uso "abierto"... Hace unos días lo comentábamos también por aqui.
Mientras tanto, en el marco de la Unión Europea nos anuncian iniciativas también en esta dirección.
Todo el tema se da a partir de la oportunidad que se generará cuando determinadas frecuencias bajas (y por lo tanto, con facilidad de propagación) queden disponibles en un futuro cuando vaya desapareciendo la televisión analógica y los sistemas antiguos de telefonía móvil (GSM y analógica).
Para que nos entendamos, hay dos grandes posibilidades en polos opuestos:
Por suerte parece que ahora hay la conciencia que venderse el aire, que al fin y al cabo es de todos, casi incondicionalmente como se había hecho hasta ahora, no es precisamente la mejor manera de ayudar a la innovación, el desarrollo, la competencia y la igualdad de oportunidades. Y esto crea el debate en el que estamos ahora. Pero abrir el espacio radioeléctrico es fácil de decir, y no tan simple de hacer: Este espacio es limitado, y si queremos que realmente funcione bien, algún criterio tiene que haber. Tampoco seria bueno que el espacio abierto se convierta en la ley del más fuerte.
Esto hace que en realidad entre estos dos polos, puedan haber muchos matices intermedios, que seguramente es dónde acabará todo. Por avanzar en esta línea hay conceptos nuevos que acontecen retos fundamentales y a los cuales conviene dar forma, conceptos como por ejemplo la apertura de redes, la separación de los contenidos y servicios respecto de la red, los acuerdos de interconexión, cumplir unos mínimos para hacerlo técnicamente viable...
Al fin y al cabo un debate lo suficiente importante, porque al tratar sobre una cosa como las nuevas tecnologías y telecomunicaciones, a nadie se le escapa que influenciará de forma muy importante el modelo de sociedad y de economía , y en definitiva el desarrollo tecnológico de los próximos años. O el que es el mismo: el mundo que dejaremos a nuestros hijos. ¿Y quienes son los actores que participan en este debate? Vemos como desde Estados Unidos hay Senadores preocupados por el tema. ¿Y en la Unión Europea qué políticos hacen ese trabajo? ¿Y en el Estado Español? ¿Y en Catalunya?
Tras unos cuántos años colaborando con guifi.net y abriendo paso en la creación de infraestructuras de telecomunicaciones abiertas mi sensación es de un regusto agredulce. Dulce porque con el tiempo guifi.net me ha convencido de la gran oportunidad social que representan las infraestructuras abiertas, de que esto sólo es todavía al principio y queda mucho por hacer, y que es posible ir mucho más enllà del que nos habían dicho y repetido que era posible, hasta el punto de demostrar una eficiencia y sostenibilidad que en algunos campos supera largamente las capacidades de poderosas empresas transnacionales o multimilionarios programas gubernamentales. En resumen, que hay otras maneras de hacer que al fin y al cabo pueden enriquecernos a todos, y que además, es muy bien recibida por la población.
La vertiente agria biene de cuando uno constata los continuos obstáculos que van apareciendo. La sintonía que tienen las infraestructuras abiertas con la ciudadanía se va desvaneciendo a medida que nos adentramos en las tenebrosas instancias que un no sabe muy bien a qué intereses obedecen. O cuando directamente constatamos como los grandes poderes económicos resultantes de la privatización salvaje de finales del S.XX se quieren enganchar al chollo como si todavía continuaran los antiguos monopolios estatales (esto si, disimuladamente). ¿Tenemos políticos lo suficiente preparados y bien informados como por afrontar este debate? ¿Dónde estan?. Todavía hoy, mucha gente, ni que sea inconscientemente, se atreve a usar la palabra "ilegal" cuando alguien hace ejercicio de una libertad, o hay demasiada facilidad a dar credibilidad a argumentos inverosímiles. Esto no es sino un síntoma preocupante de inmadurez.
No sé qué saldrá del debate que abre el Senador Durbin, en cualquier caso es un primer paso en la buena dirección. Esto es lo suficiente importante para que al fin y al cabo no quede en un asunto que se resuelva entre cuatro sillones.